El otro día, estando en clase, el jefe de cátedra nos daba una devolución sobre la corrección de un trabajo, cuando toco un tema que me dejo pensando. La corrección era sobre unos bocetos que realizamos a mano de una gran puesta acerca del bicentenario. El tema era que no habíamos tenido una gran resolución en cuanto a los bocetos, y surgió la comparación con los bocetos de los arquitectos.
Los arquitectos, en 4 minutos, te hacen una representación bastante aproximada de lo que quieren presentar en su proyecto. Los diseñadores gráficos perdimos ese estadio de bocetar a mano alzada cualquier tipo de proyecto, nos cuesta arrancar con la hoja en blanco.
Pasando al plano profesional, pasa lo mismo a la hora de presentar un boceto a un cliente. Los arquitectos realizan modelos a escala de edificios de 20 pisos en cartón, cartulina, etcétera; mientras que los diseñadores gráficos tenemos que gastar una gran cantidad de dinero para que la presentación quede lo mas fiel posible a lo original. Tenemos que invertir en papeles y tintas de mucha calidad para poder mostrar un trabajo casi terminado y bastante fiel a lo que queremos mostrar como original; porque a nadie se le ocurriría preguntarle a un arquitecto si "¿ese balcón va a tener el piso de cartón corrugado?", o quizá a alguno si...
En resumen, es cierto que los diseñadores gráficos nos estamos alejando del concepto de boceto a medida que avanza la tecnología, creo que es bueno tener en cuenta varios pasos básicos a la hora de encarar un proyecto:
- Luego de realizar el relevo de información, la selección del concepto, el partido grafico; debemos bocetar la estructura, marcando jerarquías y sentidos de lecturas.
- Elegir las imágenes y tipografías que mejor se adapten a las decisiones ya tomadas, y bocetar nuevamente, como se relacionan entre si y con el plano.
- A la hora de mostrar el resultado, tratar de realizar pruebas de color en uno o varios sitios diferentes, como para tener referencias claras de cómo se vera impreso en un papel de mayor calidad.